Nuestra visión viva
Unimos la sabiduría ancestral atemporal con un cuidado contemporáneo y reflexivo de la Tierra, para inspirar un crecimiento personal profundo y alentar una transformación planetaria significativa y duradera.
Despertar el corazón compartido de la humanidad: un puente entre la sabiduría ancestral y el cuidado contemporáneo de la Tierra
Llevamos años construyendo algo sencillo y entero: una forma de vivir en la que la cultura, la tierra, la salud, el aprendizaje y los medios de vida dejan de tirar en direcciones distintas y empiezan a respirar juntos. Aquí nada es teórico. Cada pieza existe para dar firmeza a las demás.
Nuestra estrella polar es resguardar la sabiduría biocultural, regenerar los ecosistemas y cultivar seres humanos maduros que sirvan a sus comunidades. El patrón es una inhalación y una exhalación: los retiros —la inhalación— recuerdan el centro; los programas comunitarios —la exhalación— lo encarnan. La tierra sostiene el ritmo, la escuela cría a la siguiente generación en esa cadencia, y unos medios de vida honestos le dan al conjunto un aliento largo.
Esta página recorre la visión en orden: la tierra que la ancla, la cultura y el aprendizaje que protege, la salud que restaura y la reciprocidad que lo sostiene todo.
La tierra — Reserva Biocultural Paititi
La Reserva Biocultural Paititi protege 1516 hectáreas en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional del Manu, una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta. Bajo el cuidado del Instituto desde 2014, la reserva resguarda bosques de neblina, pastizales andinos, cuencas hidrográficas esenciales, sitios arqueológicos, tramos del antiguo Qhapaq Ñan (Camino Real Inca) y un corredor ecológico contiguo a territorios protegidos asociados a Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario.
En 2026, tras más de una década de cuidado del territorio y de procesos judiciales, la Corte Suprema de Lima confirmó la titularidad del Instituto Paititi sobre la reserva, protegiendo estos ecosistemas andino-amazónicos de la ocupación ilegal y asegurando su cuidado a largo plazo.
La reserva es a la vez despensa y aula. Como despensa: los bosques comestibles, los viveros de semillas y las parcelas demostrativas producen alimentos orgánicos y plantas medicinales para las cocinas comunitarias, la escuela y los mercados locales, mientras el cuidado de las cuencas y del bosque mantiene el agua limpia y las chacras viables. Como aula: la tierra misma es el currículo vivo —los niños estudian, cantan y siembran en el mismo lugar, los proyectos finales de los jóvenes y las capacitaciones a agricultores se realizan en sus parcelas, y los mayores enseñan junto a horticultores expertos.
Esta es la parcela donde la idea se demuestra y todos los hilos se encuentran: clases de lengua bajo un techo de paja, bandejas de semillas en el vivero, agua que corre limpia, mayores enseñando junto a horticultores expertos, visitantes sirviendo codo a codo con la gente del lugar. Porque funciona en un sitio, otras comunidades del Perú y de más allá pueden replicarlo —siempre con liderazgo indígena, adaptado a cada lugar y al ritmo que consientan los mayores.
Explora la reserva —fotografías, los tres pisos altitudinales y el atlas completo del territorio →
Cultura y aprendizaje — Mantener viva la sabiduría
Los programas de sanación cultural en la Amazonía y los Andes han ayudado a vecinos que se habían alejado de sus raíces a reconocer el valor de su herencia: la lengua, los cantos, la ceremonia, el conocimiento de las plantas. Estos círculos también cambian la manera en que la gente del lugar ve a quienes llegan de fuera: no “gringos consumiendo una experiencia”, sino seres humanos en reciprocidad. Esa honestidad social es el suelo sobre el que se apoya todo lo demás. Nuestras relaciones con las comunidades indígenas se han cuidado durante más de dos décadas, y esa continuidad mantiene limpio el trabajo.
La Escuela Ancestral Yahua —junto al pueblo Yahua, en la cuenca baja del Amazonas cerca de Iquitos— es nuestra piedra angular. La primera maloca está terminada, construida enteramente con lo recaudado por Beyond Ayahuasca. Dentro vive un currículo eco-socio-emocional: el aliento y la presencia corporal, el relato y el canto, el oficio y el juego, el cuidado de las semillas y del agua, la revitalización de la lengua y la capacidad de convertir el conflicto en escucha. Los mayores enseñan; los niños llevan adelante. A medida que madure, la intención es que el modelo viaje a otras naciones de la selva y, con el tiempo, al pueblo Q’ero en los Andes.
Aprender no exige marcharse. El campus virtual comunitario —hoy en fase de diseño piloto— mantiene la educación superior dentro de la vida rural, para que los jóvenes no tengan que abandonar su casa para crecer: proyectos finales como bancos de semillas, sistemas de agua potable, monitoreo de biodiversidad y programas de lengua, acompañados por mentores locales e instituciones aliadas. Junto a él, la certificación orgánica independiente y rutas de mercado basadas en el relato ayudan a los agricultores de la región a obtener ingresos justos sin dejar su tierra. La economía deja de erosionar la cultura y empieza a protegerla.
Salud comunitaria y medicina natural
Las clínicas gratuitas de medicina natural sientan a la misma mesa a sanadores indígenas y a médicos peruanos colegiados. Juntos han atendido a más de 2000 personas, con brigadas móviles que llegan a comunidades alejadas de todo servicio de salud tanto en la Amazonía como en los Andes, ofreciendo tratamiento, educación básica en salud y una confianza renovada en la medicina de estas tierras.
El mismo compromiso nos sostuvo durante la pandemia: la ayuda alimentaria de emergencia llegó a más de 600 familias indígenas en todo el Perú, y un sistema de purificación de agua potable abastece hoy a la Nación Yahua, una mejora práctica y duradera en la vida cotidiana.
Por ahora, la atención se mueve a través de clínicas móviles interculturales y redes de derivación. En el horizonte largo, un centro de atención propio —cuando las comunidades y las alianzas estén listas— podría atender a pacientes de todo el mundo, formar a agentes de salud locales y dar un sustento económico estable a las escuelas y al trabajo de restauración.
Un solo sistema vivo
La transformación personal y el servicio al planeta no son dos actividades distintas: una madura hasta volverse la otra. Cada hilo de esta visión sostiene a los demás:
- Cultura ↔ Clínicas. Los encuentros de sanación restauran la confianza en la medicina natural; esa confianza hace que el trabajo en salud sea eficaz y ético.
- Escuela ↔ Tierra. Los niños estudian, cantan y siembran en el mismo lugar; la tierra alimenta a la escuela, y la escuela cría a quienes cuidarán la tierra.
- Aprendizaje ↔ Futuro de las comunidades. Los proyectos de los jóvenes reparan el agua, el suelo, la lengua y los medios de vida; una comunidad próspera desalienta la tala y la minería.
- Medios de vida ↔ Cultura. Un ingreso justo reduce la presión de migrar; las familias se quedan, la cultura respira, los bosques siguen en pie.
- Retiros ↔ Todo lo demás. El trabajo interior despierta la voluntad de servir, y durante veinte años lo recaudado en nuestros retiros ha financiado cada iniciativa sin fines de lucro de Paititi.
El libro de Roman Beyond Ayahuasca, éxito de ventas internacional en la categoría de chamanismo, une todos los hilos: el 100 % de las regalías de autor de Roman Hanis por Beyond Ayahuasca sostiene las iniciativas de educación indígena y preservación cultural del Instituto Paititi. Un libro infantil, Seed of the Heart, ya circula en la comunidad Yahua y va camino de publicarse.
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Cada hilo de esta visión está abierto a la participación: como donante, como lector, como participante de un retiro o como amigo de este trabajo.